Dependiendo a qué fuente acudas, el tiempo en el que una botella de vidrio tarda en descomponerse fluctúa mucho. Unos hablan de un millón de años, otros lo reducen hasta los 4.000 años. Lo que sí es cierto es que es el material que más tarda en desaparecer, a pesar de que es reciclable al 100% al estar formado por arena y carbonatos de sodio y calcio.