El huracán más mortífero hasta la fecha ha sido el conocido como Mitch,1998, que se cebó sobre todo con Nicaragua y Honduras al dejar sobre estos países grandes precipitaciones. Según las cifras oficiales, Mitch fue el causante de la muerte de más de 11.000 personas además de cuantiosos daños materiales y económicos. Ha sido tal su destrucción que desde entonces se dejó de emplear la denominación Mitch para clasificar estos huracanes y fue sustituido por el nombre de Matthew.