Actualizado: 22/10/2013 | Por europapress.es

Un abogado pide el ingreso en un psiquiátrico del anciano que confesó haber matado a su jefe a martillazos

La Audiencia selecciona el Jurado Popular que enjuiciará los hechos


Un abogado pide el ingreso en un psiquiátrico del anciano que confesó haber matado a su jefe a martillazos

Un abogado pide el ingreso en un psiquiátrico del anciano que confesó haber matado a su jefe a martillazos

La Audiencia selecciona el Jurado Popular que enjuiciará los hechos

El abogado del anciano que mató a su jefe a martillazos ha solicitado el ingreso de su cliente en un centro psiquiátrico al sufrir una neurosis obsesiva y ha insistido en que padece "una alteración gravísiva" de sus capacidades cognitivas y volitivas.

La Audiencia de Madrid ha comenzado esta mañana el juicio con la selección de los miembros del Jurado Popular, lo que se ha extendido toda la mañana. El acusado, que trabajó durante diez años para la víctima, ha sido llevado a la sala solo durante unos minutos, lo que ha sido aprovechado por su familia para darle muestras de su apoyo.

El abogado defensor, Lucas González, ha destacado en los pasillos que su representado subre una neurosis obsesiva, tal y como le diagnosticó tanto su médico forense como la clínica forense de los juzgados de Plaza de Castilla. "Padece una alteración gravísima y la carcel no es sitio para él. Queremos que sea tratado en un centro psiquiátrico", ha dicho.

Su abogado ha comentado que el fallecido, según su cliente, "lo machaba laboralmente". "LLegó a tal punto que tras una y otra vez perdió la cabeza. Y eso se mezclo con el alzeimer que sufre en fase inicial", ha señalado el letrado.

El acusado, de 69 años, se enfrentaba a una petición fiscal de 14 años de cárcel por un delito de asesinato y ensañamiento. Peor hoy la fiscal ha matizado que esos años sean de internamiento en un centro psiquiátrico al apreciar, al igual que su defensa, una exeminte completa por enajenación mental.

Los hechos se produjeron sobre las 10 horas del de junio de 2011. El procesado era guardés de una finca de Las Cerquillas, situada en el camino del Rey de Navacerrada. Ese día mantuvo una discusión con su jefe, nieto del fundador del Banco Herrera, en cuyo transcurso le golpeó en la cabeza con un martillo.

El vigilante confesó ante la Guardia Civil que le había matado "en un momento de calentón" durante una discusión laboral con la víctima. Así, Daniel manifestó que el octogenario le criticaba constantemente y le tachaba de "vago y holgazán.

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