Cáceres vivió una "situación de pánico" ante la tromba de agua y granizo

Cáceres vivió una "situación de pánico" ante la tromba de agua y granizo

CÁCERES, 17 (EUROPA PRESS)

Los cacereños vivieron anoche una "situación de pánico" ante la tormenta de agua, granizo y fuerte viento que comenzó a las 20,40 horas y que en veinte minutos provocó un caos circulatorio y numerosos daños materiales con varias casas inundadas, garajes, coches afectados y una cantidad importante de árboles caídos o tronchados debido a las rachas de viento.

Los barrios más afectados de la ciudad son los situados en las zonas bajas como Aguas Vivas, San Blas, o el Puente de San Francisco, así como el centro de la ciudad que hoy ha amanecido cubierta de hojas y con acumulación de granizo en las aceras, donde en algunos barrios llega a más de un metro de altura.

Según ha podido comprobar Europa Press, en la confluencia de la calle Bailén con la calle Arapiles y Narciso Puig Mejías, en el barrio de San Blas, operarios municipales trabajan para retirar la gran cantidad de granizo que se ha acumulado en la calles fomando una piscina de hielo.

En el número 19 de la calle Bailén la vivienda ha quedado muy afectada al inundarse el sótano y los vecinos continúan achicando agua. Según los testimonios de los más mayores del barrio "nunca" habían conocido "una tormenta semejante" y han asegurado que se vivieron "momentos de mucho miedo" en los veinte minutos que duró la tromba.

"UN MILAGRO"

En el barrio de Aguas Vivas también son muchas las viviendas afectadas y la pista polideportiva ha resultado gravemente dañada ya que se ha levantado todo el suelo y se ha derribado el muro de contención. "Es un milagro que no haya pasado nada y que a esa hora no hubiera niños jugando", ha manifestado una vecina de la zona.

En la calle Miralrío número 13, el garaje continúa totalmente anegado con numerosos coches en su interior y según han relatado los afectados "el agua llegó al techo y los coches flotaban".

Un taxista ha relatado a Europa Press que tuvo que refugiarse con unos clientes en el entorno del Puente de San Francisco porque "el agua llegaba a la puerta del coche" y que en la calle Camino Llano una señora abandonó el vehículo cuando se vió acorralada por la tormenta y "la fuerza del agua se la llevaba calle abajo".

En el céntrico Paseo de Cánovas y en numerosas calles de la ciudad todavía quedan restos de esa tromba que estuvo acompañada también por aparato eléctrico con fuertes rayos y truenos y que descargó sobre la capital cacereña más de 25 litros por metro cuadrado en veinte minutos.