Los cubiertos en el techo

Los cubiertos en el techo

Según una encuesta de Fotocasa, el 35% de los españoles ha recogido al menos una vez un mueble de la calle para reutilizarlo en casa. Normal. Con viejos "mimbres" y un poco de creatividad podemos dar una segunda vida a muchos objetos y un toque único y absolutamente personal a la decoración de nuestra casa.

Cambiando el uso, el objeto y el rincón que decora reviven

Y es que todos hemos encontrado de repente en la calle, en cualquier esquina, un mueble, objeto, elemento que alguien ha decidido dar de baja. Pero todo es susceptible de ser reciclado, y bien tratado y combinado puede ser una espléndida solución decorativa. Se trata de decorar con esas cosas que "encontré en la calle".

La idea básica es cambiar el uso de un objeto, restaurándolo si es preciso. El resultado es nuevo y a veces mágico. El objeto, no necesariamente un mueble, revive. Y lo mejor, como se puede ver en la fotogalería, también revive un rincón de la casa.

Por ejemplo, con una vieja cobertería podemos crear una lámpara o colgante. El resultado es divertido. Como ocurre con unas herraduras, que ahora son una silla para el jardín, o con una jaula para gallinas, que repintada sirve de mesilla.

Madera y piedra: lo natural funciona

Los materiales naturales siempre conservan su esencia. Por vieja y afeada que esté una tabla de madera vieja, siempre puede revivir. Ya sea dejándola en su aspecto rústico para crear una mesa, que puede a su vez contrastar con algún elemento moderno (madera y vidrio o metacrilato). O esa otra solución: una puerta desvencijada cubre una bañera con la dignidad de la madera, por tiempo que haya pasado por ella.

El contraste ayuda a intensificar el efecto

Otro caso de objetos naturales a los que damos un uso nuevo lo ejemplifica ese pomo para la puerta: una piedra. El contraste ayuda a intensificar su efecto.

Finalmente, hay objetos "encontrados" cuyo exotismo, por humildes que sean, pueden ayudarnos a decorar. Es el caso de esas latas de conserva chinas. Seguramente si fueran latas de sardinas españolas no le veríamos la gracia, pero al ser de lejanas tierras, su color y sus grafías las hacen eso, decorativas.