Actualizado: 27/08/2012 | Por D.G.B. / Qué.es, www.que.es

Ruth y José, once meses de pesadilla

José Bretón el padre de los niños Ruth y José, se ha situado siempre en el centro de las sospechas tanto de la Policía como de la madre de los pequeños, Ruth Ortiz.


Ruth y José, once meses de pesadilla

Ruth Ortiz, la madre de Ruth y José, durante una manifestación.

El hallazgo de los restos óseos de Ruth y José pone fin a cerca de once meses de pesadilla en la que el padre de los niños y principal sospechoso, José Bretón, ha jugado al despiste con enorme crueldad.

El 8 de octubre de 2011 José Bretón denunciaba en comisaría la desparición de sus hijos, los pequeños Ruth y José, de seis y dos años. Según su versión, se encontraban jugando en el Parque de la Cruz Conde, en Córdoba, cuando los niños se esfumaron sin dejar rastro.

La investigación enseguida puso al descubierto la versión de Bretón. Al revisar las cámaras de seguridad del parque, solo se veía a Bretón. Ningún testigo fue capaz de reconocer a los niños. No había ni una pista.

Entonces trascendieron las dificultades del matrimonio entre José Bretón y Ruth Ortiz, madre de los pequeños. Se encontraban en pleno proceso de divorcio contra la voluntad de Bretón, quien incluso advirtió a su mujer de que iba a pasar "algo gordo". En la madrugada del 8 al 9 de octubre, después de enterarse de la supuesta desaparición de los niños, Ruth Ortiz interpuso una denuncia contra Bretón por malos tratos psíquicos mientras el cerco de la sospecha policial se estrechaba en torno al padre.

Los indicios llevaron al juez José Luis Rodríguez Laín a dictar prisión preventiva para José Bretón por riesgo de fuga. En la cárcel de Alcolea el resto de los presos le destacaban como un individuo xenófobo y maleducado, con aires de grandeza alimentados por la relevancia mediática de su caso. De hecho, según los presos, cada mañana devoraba la prensa en busca de noticias sobre su caso y en tres ocasiones se ha dirigido él mismo por escrito al Diario de Córdoba.

LA BÚSQUEDA DE LOS NIÑOS

A pesar de los interrogatorios, los careos y las reconstrucciones de los hechos junto a la Policía, Bretón nunca dio una pista clara sobre el paradero de los niños. "Ése es mi secreto", llegó a espetarle en una ocasión a un policía. La clave era saber lo ocurrido entre las 14.30 y las 18.18 de ese fatídico día 8 de octubre. Los niños se encontraban pasando el fin de semana en la finca de las Quemadillas y esa misma mañana habían estado jugando con sus primos.

Por la tarde, cundo, supuestamente, salieron de la finca, el móvil de Bretón estaba desconectado. A las 18.18 se volvió a conectar y Bretón llamó a su hermano para alertarle de la supuesta desaprición de los niños.

La Policía siempre ha centrado sus investigaciones sobre la finca de los abuelos paternos, y de hecho, había redoblado sus esfuerzos durante estas últimas semanas. Ya en los primeros registros hallaron restos óseos calcinados entre las cenizas de una gran hoguera prendida en la finca; pero los informes de entonces los atribuyeron a un perro o a pequeños roedores... Un error. La Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía ha confirmado lo que ya había adelantado un informe a la familia: que los restos quemados son los de Ruth y José.

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