Satélite "espía" de la NASA // Satélite "espía" de la NASA (AP)

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Satélite "espía" de la NASA

Los cambios topográficos son esenciales para predecir estos terremotos. Consiste en detectar la dilatación de la corteza a través de satélites y ver si esta deformación tiene que ver con la tensión acumulada. De ello se encarga el satélite InSAR, de la NASA, que se encarga de vigilar las zonas más "calientes" del planeta.