Cada año, miles de hectáreas de bosques en Camerún son arrasadas para obtener maderas como el ébano, que se utiliza para confeccionar muebles. Una asociación, Amigos de la Tierra, denunció estas redes de corrupción aunque no consiguieron cambiar las cosas. Según WWF, en Francia, el 70% de las maderas tropicales que están a la venta son de procedencia ilegal. Este tráfico está en auge: el aumento de la demanda asiática ha elevado los precios un 20% en pocos años.