Mormones

Dado que no conocía la lengua en que se encontraban escritas, Moroni le proporcionó unos anteojos mediante los cuales el texto aparecía convenientemente traducido al inglés. Las planchas de oro habían estado ocultas desde el año 420 a.C, hasta aquel 22 de septiembre de 1823, pero ahora salían a la luz y Smith tuvo tiempo de mostrárselas a algunos testigos que son citados frecuentemente como prueba de la veracidad del testimonio de su fundador (entre estos destaca Oliver Cowdry, escribiente de Smith, quien al negar posteriormente que hubiera visto estas placas fue expulsado de la Iglesia).

Está demostrado que Joseph Smith no escribió el libro; es una copia casi literal del The manuscript found de Solomon Spalding, una novela que pretendía narrar un imaginario viaje de judíos a América en tiempos bíblicos. La revelación de Smith sentaba las bases de una secta autóctona americana que se atribuía el haber recibido el Evangelio de Cristo antes de que éste ascendiera a los cielos, y que santificaba la marcha hacia el oeste a la par que el exterminio de los indios.
Pero aquí terminaría todo: fue linchado junto a su hermano Hyrum, de modo que los mormones consiguieron un mártir y la posibilidad de que otro dirigente ordenara aquel movimiento. Brigham Young, que había estado de viaje por Inglaterra para captar adeptos, fue el nuevo jefe del movimiento. Este tuvo que enfrentarse al primer cisma, motivado por los seguidores de Joseph, un hijo de Smith, que se autodenominaron Iglesia reorganizada de los Santos de los Últimos Días. Hoy tenemos seis grupos de mormones.


