Nicolas Sarkozy

Nicolas Sarkozy

Sarkozy apura hasta el último momento para lograr la reelección como presidente de Francia. Hasta el último mes, numerosas fueron las medidas impopulares que, según los sondeos, le han condenado y han aupado al socialista François Hollande.

Superado en el primer asalto por el socialista François Hollande, el líder conservador, que cierra quinquenio con una impopularidad superior al 60%, deberá ahora hacer un esfuerzo titánico para remontar en un momento de turbulencias financieras internacionales que han desalojado del poder a otros muchos mandatarios.

El columnista de Newsweek Niall Ferguson indica que Sarkozy ya se había caído al pozo de la derecha antes de su elección como candidato, lanzando ataques contra el multiculturalismo. El presidente Francés no vacilaba cuando se quejaba de que había demasiados extranjeros en Francia y de que no se estaban integrando adecuadamente, incluso acusó a los carniceros de vender solo carne de halal (que comen las personas de religión musulmana) a los parisinos.

"Sarkozy tiene la reputación de ser un terrible conspirador político", indica Ferguson a la cadena CNN. "Incluso hubo un rumor de que la caída del exdirector del FMI Dominique Strauss-Kahn fue orquestada por él".

Sin embargo, este analista considera que en el caso del discurso antiinmigración, Sarkozy ha sido "oportunista", y que se dejó llevar por la reacción de la mayoría  para condenar los crímenes perpetrados por Mohammed Merah como el de la escuela judía en Toulouse.

Según el medio norteamericano, 'Sarko' nunca llegó a agradar a los franceses, que popularmente le conocen como "quel q'un qui derange" —"aquel que molesta"—.

Carrera cuesta abajo

La austeridad defendida puertas afuera ha ido acompañada de cambios a nivel personal, con los que ha intentado borrar la imagen de presidente "bling bling" que se dejaba ver demasiado junto a adinerados empresarios, algo que le identificó entre muchos como el jefe de Estado de los ricos.

La pérdida de la triple A en el mercado de deuda, el retraso de la edad de jubilación de los 60 a los 62 años, su política de no sustituir a uno de cada dos jubilados o la debilitada situación del sector educativo tampoco han contribuido a hacerle ganar apoyos.

En el ámbito económico, el enfrentamiento Sarkozy-Hollande se ha caracterizado por las numerosas comparaciones realizadas por el conservador, quien ha advertido que las políticas de su rival socialista conducirán al país a una situación "digna de España y, sobre todo, de Grecia". Hollande ha criticado profundamente esta asociación. "Buen ejemplo de solidaridad europea el que ha vuelto a dar el candidato saliente", ironizó Hollande a principio de este mes.

En esta batalla, le acompaña la exmodelo y cantante Carla Bruni, con la que se casó en 2008 y con quien tuvo el pasado octubre a su cuarto hijo, una niña llamada Giulia, a la que se le ha evitado en todo lo posible su exposición mediática.

Un hipotético segundo mandato pondría un broche de oro a la carrera de alguien que ha escalado todos los peldaños del poder francés, con un inicio en el municipio acomodado de Neuilly-su-Seine y el paso por diversos gabinetes ministeriales. Su derrota definitiva reflejaría, sin embargo, que pese a sus advertencias de que el voto por Hollande colocará a Francia en la misma situación que Grecia o España, los franceses han optado por los vientos renovación que azuza el socialista.

Rechazo entre los suyos

"Estos comicios son una expresión del rechazo profundo a Nicolas Sarkozy", resumió un antiguo integrante del partido del presidente, la Unión por un Movimiento Popular (UMP). "Por encima de todo, son un rechazo de su persona, de su omnipotente y arrogante gobierno", añadió en declaraciones a Reuters.

Este rechazo se ha hecho patente entre las filas de su propio partido. Por ejemplo, la exministra de Planificación Fadela Amara se ha unido a la creciente lista de antiguos colaboradores políticos de Sarkozy que han anunciado su intención de votar a Hollande, quien se perfila como el primer presidente socialista de Francia desde el fin del mandato de François Mitterrand, en 1995.

Amara, una de las figuras del centro-izquierda reclutadas por Sarkozy para formar su primer gobierno tras su elección en 2007, se ha unido a la exministra de Medio Ambiente y militante ecologista Corinne Lepage en su decisión de apoyar expresamente a Hollande. Ambas han acusado a Sarkozy de haberse escorado demasiado a la derecha.

Otros antiguos dirigentes próximos a Sarkozy o de la derecha que han anunciado su apoyo a Hollande —entre ellos, el expresidente Jacques Chirac— son el antiguo alto comisario para la Pobreza Martin Hirsch, el exministro de Estado sobre Igualdad de Oportunidades Azouz Begag y el que fuera ministro de Cultura Jean-Jacques Aillagon.

¿Un cambio de rumbo en Europa?

Si los pronósticos se cumplen y Hollande gana las elecciones presidenciales, supondría el derrumbe de Sarkozy, y con él, un giro en el núcleo conservador europeo.

No es el único: la canciller alemana, Angela Merkel, ha tenido un 2011 caracterizado por derrotas políticas en varios estados federados alemanes. Los socialdemócratas del SPD se impusieron en cinco de los comicios regionales (Hamburgo, Renania-Palatinado, Bremen y Mecklemburgo-Antepomerania y la ciudad-estado de Berlín) y Los Verdes ganaron de forma histórica en Baden-Württemberg, ahondando la crisis de la CDU. El partido de Merkel solo logró mantener su liderazgo en Sajonia-Anhalt y en 2012 ganó en la región alemana del Sarre.

Con todo, el futuro de Merkel no se decidirá hasta 2013, cuando se celebren las elecciones generales en Alemania.