Hípica - Doma clásica

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Un jinete de doma ecuestre descansa sobre los estribos.
Hípica - Doma clásica
Con frecuencia considerada el "ballet de la hípica", la doma de exhibición requiere la habilidad tanto del jinete como de su caballo para poder ejecutar todos los ejercicios técnicos.
El arte de intentar crear una cooperación armoniosa entre caballo y jinete no es en absoluto novedoso, sino que se remonta históricamente a hace 2.000 años.
Los griegos clásicos introdujeron el entrenamiento de la doma para preparar a sus caballos para la guerra, puesto que creían que para que el caballo y su jinete sobrevivieran en la batalla era necesaria una total compenetración entre ambos. La habilidad del caballo para moverse de lado a lado, iniciar el galope o cambiar de dirección rápidamente se consideraban vitales.
Hoy en día, todas estas habilidades siguen siendo clave en lo que ha sido un deporte olímpico durante 100 años, ya que hizo su debut en Estocolomo 1912.
La prueba estaba solo abierta a los oficiales de caballería hasta Helsinki 1952, cuando se invitó a competir a los civiles, tanto hombres como mujeres.
Las tres diciplinas ecuestres son ahora las únicas pruebas presentes en los Juegos que permiten a hombres y mujeres competir en igualdad de condiciones, y particularmente en la doma las mujeres han gozado de un tremendo éxito.
Las mujeres ganaron nueve de las 10 medallas de oro posibles en la prueba individual entre 1972 y 2008. La neerlandesa Anky van Grunsven ha ganado tres medallas de oro consecutivas en tiempos más recientes.
En la competición de doma, los jinetes y sus caballos realizan movimientos y ejercicios específicos, como por ejemplo piruetas, passage o piaffé, en una pista rectangular que mide 60 por 20 metros.
Cada rutina es puntuada por siete jueces, según la calidad del movimiento, así como la impresión general de armonía, ligereza y fluidez de la prueba.
En los Juegos Olímpicos, la competición de doma se compone de pruebas por equipos e individuales, que tienen lugar simultáneamente.
En las primeras dos rondas, denominadas Grand Prix y Grand Prix Special, todos los jinetes realizan las mismas pruebas y las puntuaciones se combinan para decidir las medallas de la prueba por equipos.
Los 18 jinetes con las mejores puntuaciones en el Grand Prix Special quedan clasificados directamente para el Grand Prix Freestyle, donde los jinetes coreografían sus propias rutinas al ritmo de la música, y las puntuaciones finales determinan el ganador de la competición individual.
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