Ciclismo en ruta

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Un grupo de ciclistas compiten en la carrera de ciclismo en ruta.
Ciclismo en ruta
Las pruebas de resistencia clásicas como el Tour de Francia han ayudado a incrementar la popularidad del ciclismo en ruta, que es uno de los deportes recreativos de mayor crecimiento en el mundo.
Las primera bicibletas accionadas por cadena se desarrollaron en el siglo XIX, y con el tiempo el ciclismo ha evolucionado de ser simplemente un medio de transporte a ser un deporte profesional y altamente competitivo que siempre atrae multitudes y grandes audiencias televisivas en los acontecimientos más importantes.
La base de la disciplina es que los corredores intentan finalizar un recorrido en el menor tiempo posible, algo que no ha cambiado desde que se realizó una carrera de bicicletas por carretera por primera vez en los juegos inaugurales de la era moderna, celebrados en 1896.
En aquella ocasión, solo seis ciclistas compitieron sobre una distancia de 87 kilómetros, dos vueltas al recorrido de la maratón en Grecia, de Atenas a Maratón ida y vuelta.
Aunque el ciclismo en ruta desapareció del programa olímpico en las siguientes tres ediciones de los Juegos Olímpicos, volvió en 1912 y ha formado parte de los Juegos desde entonces.
Hoy día, la carrera en ruta masculina se celebra sobre aproximadamente 250 km, mientras que la prueba femenina, celebrada por primera vez en 1984, cubre una distancia de unos 140 km.
En ambas pruebas, los ciclistas salen de forma masiva y el primero en cruzar la meta es declarado vencedor.
La resistencia y la habilidad para manejar la bicicleta son imprescindibles, junto con una buena estrategia y conocimientos tácticos para hacer el movimiento justo en el momento justo y colocarse en buena posición para el sprint final.
También ayuda a los ciclistas contar con un equipo fuerte para compartir el trabajo en la que es una de las pruebas más duras de los Juegos Oliímpicos.
La otra prueba de ciclismo en ruta del programa olímpico es la contrarreloj individual, que se introdujo en Atlanta 1996, ya que previamente se celebró una contrarreloj por equipos entre 1912 y 1992.
La contrarreloj es una prueba más corta en la que los corredores compiten para conseguir el menor tiempo sobre una distancia 44 km para los hombres y de 29 km para las mujeres. Requiere un ritmo más constante desde la salida, los participantes salen en intervalos de 90 segundos y el ganador es el que realiza el tiempo total más rápido.
Italia y Francia son los países con más presencia en el medallero del ciclismo en ruta en los Juegos, mientras que, en las pruebas femeninas, Australia y los Países Bajos son las dos naciones más sobresalientes.
Hasta Londres 2012, los holandeses cuentan con el único ciclista, masculino o femenino, que ha hecho doblete ganando tanto la carrera en ruta como la contrarreloj tras los dos oros de Leontien Zijlaard-van Moorsel en Sídney 2000.
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