No sólo piratas
Las pasadas Navidades fueron las primeras en las que se produjo una venta generalizada de e-readers, o dispositivos para la lectura de libros electrónicos (tendremos que inventar algo más corto para evitar el anglicismo: ¿digilector? ¿librodé)). Al tirón del iPad2 entre los adeptos a los gadgets de la manzana, se sumaron las ambiciosas campañas de Amazon con su Kindle y Casa de Libro con su Tagus. El resultado fue que el cacharrito, hasta entonces con una penetración bastante minoritaria, llegó a muchos hogares lectores. Algunos compradores se arrepintieron, o lo habían comprado para fisgar, o quien se lo regaló no anduvo muy acertado. El caso es que esos dispositivos acabaron devueltos a sus vendedores. Y al encenderlos, para recuperarlos, en muchos de ellos se observó algo llamativo: no tenían apenas, o en absoluto, libros electrónicos comprados en la tienda, pero venían cargados hasta los topes de e-books piratas.
Es difícil evaluar el impacto de la piratería en los hábitos del lector digital español, y su repercusión en el conjunto del mercado editorial. Lo cierto y contrastable es que en los meses que llevamos de 2012, el primer año en que el número de aparatos de lectura electrónica en manos de los consumidores es significativo, las ventas de las editoriales han descendido de forma apreciable. Se habla de un porcentaje de dos dígitos, que también deberá su parte a la crisis, pero, como señalaba esta semana en un inquietante artículo el diario El País, lo que parece suceder es que el mundo editorial se enfrenta a una tormenta perfecta. No se trata sólo de la crisis económica y la revolución tecnológica, con su ‘octavo pasajero’, la copia no autorizada y masiva. A esos dos factores, se unen la reducción drástica que cabe esperar del apoyo público al libro y el fomento de la lectura (con el plan de ajuste que se viene encima y tras la supresión de la Dirección General del ramo) y la conmoción que ha producido en la cadena tradicional del libro la irrupción de gigantes globales como Amazon.
Unos achacarán esta delicada situación a la lenta respuesta de la industria editorial a la transformación que supone la lectura digital. Y tendrán parte de razón. Otros se referirán a la desprotección de la propiedad intelectual en España, con leyes obsoletas e ineficaces y una administración de justicia que no funciona en los tiempos que el siglo XXI requiere, dejando de hecho el campo libre al ‘proveedor informal’, que se convierte así en el abastecedor principal de la demanda de libros electrónicos. Y también tendrán parte de razón. Pero dejemos esas querellas para otro día. ¿La pregunta es, cómo podemos reaccionar de forma constructiva, en vez de quedarnos en la queja perpetua ante las insuficiencias del sistema o las actitudes incorrectas de sus agentes?
Me temo que no hay respuestas claras, por el momento, pero hay que buscar caminos, y la buena noticia es que, cuando se buscan, uno se encuentra con que el colectivo de lectores electrónicos no está compuesto sólo por ventajistas piratas, sino que también hay respuestas positivas y comprometidas, aunque quizá no esté claro, aún, que quienes las mantienen sean suficientes para sostener un modelo alternativo.
Un ejemplo puede ser el ‘crowdfunding’ o micromecenazgo. Proponerles a los lectores un libro y que éstos, si lo estiman digno de editarse, lo hagan económicamente posible reservando y comprometiéndose a sufragar su ejemplar (digital o físico). Es una vía que refuerza la soberanía del lector, que abre caminos a libros que bien pueden no justificar la apuesta de un editor convencional, pero que, teniendo detrás a sus lectores, pueden llegar a existir, sin recurrir al tradicional, en el fondo indeseable y en el futuro poco disponible mecanismo de la subvención de los poderes públicos.
Os remito una experiencia pionera en este campo en la que he tenido la ocasión de participar. Todavía no se puede decir que sea un éxito, en términos absolutos. Faltan ya pocos días para cubrir el coste de la edición y aún no se ha alcanzado la cifra. Pero todo puede leerse de otro modo: se ha cubierto en más de dos terceras partes, gracias a una multitud de lectores generosos que han decidido apostar por un libro que aún no existe. Permítaseme que les haga llegar desde aquí mi agradecimiento.
Es posible que no nos hallemos ante un futuro en el que lectores corsarios surfeen sobre sus digilectores sobre el cadáver de la industria del libro, como sugieren las fotos que ilustran esta entrada (sin acritud: para eso el pirata lo encarna un Mádelman, ese muñeco tan entrañable para los que ya tenemos unos añitos). Es posible que haya muchos lectores esperando, sentados, pero predispuestos, a que lleguen otros modos de hacer las cosas que permitan la sana coexistencia del libro y lo digital y sigan sosteniendo, de forma justa, y asequible para todos, ese acto de comunicación, solidaridad y conocimiento que es la lectura.
Los problema con estos dispositivos en españa son:
1- Tienes que creerte una cuanta DRM para poder comprar libros en españa: la mayoria de la gente no sabe lo que es.
2- La cuenta DRM vale para 6 activaciones en diferentes aparatos (ordenador, tablet, lector, ...) y si desconectas uno tienes que volver a conectarlo.
3- Es mas facil encontrar un libro pirata que en una tienda.
4- no se puede regalar ni prestar un libro digital. Porque los de papel si?
Si comprar un libro fuera tan facil como piratearla, se comprarian mas libros. Si al comprar el libro de papel me dan la version digital mejor.
Lorenzo SilvaMadrileño de 1966, nómada vocacional. Ha sido auditor de cuentas, asesor fiscal, abogado y algunas cosas aún más inconfesables, pero desde antes de cumplir los catorce escribe historias. Al final ese vicio se impuso y lo hizo, sobre todo, cuentista y novelista. También escribe libros de ensayo, guiones de cine y TV, artículos en prensa, reportajes sobre crímenes, guerras y viajes y, en fin, este blog.
"La vida es tan inconmensurablemente grande y profunda como el abismo de estrellas que hay encima de nosotros. Sólo podemos mirarla a través de la pequeña mirilla de nuestra existencia, aunque con ella sentimos más de lo que vemos. Por eso es esencial mantenerla siempre bien limpia".
Franz Kafka
- @chuchencio Saludo de vuelta, excelente montaje
- @lagadot Gracias, Laura, brotó sin más













