Hombres encerrados
Hombre encerrado número 1. Julian Assange. El personaje transmite, si la cara es el espejo del alma y si lo que dicen de ti quienes convivieron contigo ha de ser tenido en cuenta, una sensación levemente inquietante. Lo que hizo, dejar en ridículo a todas las diplomacias, a través de la estadounidense, fue reconfortante para muchos, y quizá medianamente higiénico para las relaciones internacionales (digamos medianamente porque nadie cree que los modos vayan a cambiar mucho; es más posible que se hayan perfeccionado los procedimientos para borrar las huellas). Wikileaks supuso en buena medida una saludable hora de la verdad (la verdad siempre libera, ya lo dice el Evangelio) y un aviso a los gobernantes para que supieran que, como se descuiden, los ciudadanos están ahí, mirando.
Sin embargo, sus modos de rockstar (incluido el beneficio de groupies, que es el que le ha traído todos sus males, porque las relaciones, con ese punto depredador del macho alfa, reconocidas están y nadie le forzó a ellas) y la fealdad de la acusación que sobre él pesa mueven a la cautela. ¿Ha hecho bien Ecuador, o se ha dejado utilizar por el gran prestidigitador mediático? De momento, feo es que el Reino Unido amenace con asaltarle al pequeño país sudamericano la embajada (cosa que no haría con la de China o con la de Rusia, verbigracia, aunque escondieran al mismo Belcebú). Por otra parte, si Suecia sólo quiere hacer justicia, podría comenzar por comprometer formalmente que no entregará a Assange a los norteamericanos en caso de que se le pida la extradición por delitos que tengan más pena que la señalada por la ley sueca (lo que descarta tanto la pena de muerte como el limbo siniestro y perpetuo en que vive el pobre Manning, el soldado que le dio a Assange el megasoplo que lo hizo mundialmente famoso –a Assange–).
Hombre encerrado número 2. Jesús María Uribetxeberria Bolinaga. El etarra responsable a su vez de mantener encerrado, y en condiciones infames, a otro hombre, el funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara. Quinientos días, recordémoslo, enclaustrado en un zulo de 1,80 x 2,50 x 3 metros. Los médicos han certificado que padece un cáncer incurable que con un 90 por ciento de posibilidades acabará con su vida en menos de un año. Luego se verá lo que sucede, pero leyes hay que prescriben que, siendo así las cosas, debe ser excarcelado. Puede resultar doloroso para las víctimas, pueden anotárselo como un triunfo (indebido e ilegítimo) quienes secundaron su proceder (y aún hoy, siguen sin condenarlo), pero la ley es la ley y no es estado digno de ese nombre el que después de tener durante 16 años en prisión a un delincuente (que ya son unos pocos) lo condena a morir entre rejas.
La guerra contra el terrorismo es una partida en la que cuenta, y mucho, la asimetría moral entre los ciudadanos respetuosos de la ley y de la vida ajena y los que eligen el atajo de amedrentar y asesinar a sus vecinos. Que Uribetxeberria se comportara con la indignidad que requiere reducir a ese estado a otro ser humano no es sino un motivo más para que, ahora que su postración induce a tenerle compasión, se le otorgue la libertad y se le muestre, tanto a él como a sus correligionarios (incluso aunque no quieran entenderlo), que aquello que lucharon por derribar merece seguir en pie, mientras su tinglado se derrumba.
Hombre encerrado número 3. No tiene nombre, o no uno que sepamos. No pongo aquí la foto porque es de otro, el gran fotógrafo Goran Tomasevic, y no tengo los derechos (y por anticuado que pueda parecer a muchos, queda quien cree en la propiedad intelectual). Enlazo a un lugar que sí los tiene, y donde podrán verla, porque el respeto de la propiedad intelectual no impide su función social y, en este caso, informativa. El hombre, es, si pinchan el enlace, ese francotirador que desde el salón de una vivienda de Alepo, Siria, busca objetivos mientras sus compañeros descansan. La foto que lo inmortaliza, en su encierro táctico, desde el que se enfrenta a la fuerza superior de las tropas de Bachir el-Assad (compitiendo por su lugar en la galería de los autócratas genocidas que en el mundo han sido), viene a condensar en una sola imagen la crudeza de la guerra en general y la de ese conflicto particular que dura y se pudre sin que pensemos mucho en él. Uno recuerda, viendo a esos insurgentes árabes, al legendario Lawrence de Arabia (el joven de la foto, para quienes no lo conozcan) que entre otras cosas conquistó Siria para un reino árabe independiente al que los franceses y sus propios jefes británicos no dejaron existir. De aquellos polvos, estos lodos.
Ahora, Siria es el oscuro tablero donde se juegan los intereses rusos, chinos e iraníes, de un lado, y de otro los de Israel, Estados Unidos y sus aliados occidentales. Pero como tantas otras veces, quien arma y alienta, y al final cosecha, no baja a la refriega. Ésa la hacen los francotiradores desharrapados contra los tanques del tirano. Hombres encerrados en una suerte adversa, la de no ser ni ciudadanos ni dueños de sus destinos. Si es que alguien lo es.
El primero, debería haberse refugiado en una embajada China, estoy de acuerdo contigo que iba a tener menos consecuencias negativas para pueblo ecuatoriano.
El segundo, poco debe haber del hombre secuestrador, que ve acercarse ''al tio de la guadaña'', aunque el chasis sea el mismo. Cuántos ateos se volvieron creyentes en su lecho de muerte, aceptando la bendición de un párroco.
El tercero, no le conozco.
Te falta el cuarto, es sargento de la guardia civil detenido en la'' operación Espartana''. Seguramente son momentos tristes para Bevilacqua y Chamorro. Sin vitaminas, será más dificil el día a día en sus investigaciones.
VERDAD???
Lorenzo SilvaMadrileño de 1966, nómada vocacional. Ha sido auditor de cuentas, asesor fiscal, abogado y algunas cosas aún más inconfesables, pero desde antes de cumplir los catorce escribe historias. Al final ese vicio se impuso y lo hizo, sobre todo, cuentista y novelista. También escribe libros de ensayo, guiones de cine y TV, artículos en prensa, reportajes sobre crímenes, guerras y viajes y, en fin, este blog.
"La vida es tan inconmensurablemente grande y profunda como el abismo de estrellas que hay encima de nosotros. Sólo podemos mirarla a través de la pequeña mirilla de nuestra existencia, aunque con ella sentimos más de lo que vemos. Por eso es esencial mantenerla siempre bien limpia".
Franz Kafka
- @chuchencio Saludo de vuelta, excelente montaje
- @lagadot Gracias, Laura, brotó sin más













