No somos prostitutas a domicilio

Como cada día, una joven enfermera -24 años- se dirigió a un domicilio donde debía prestar cuidados a un paciente impedido de 42 años. Sin embargo una vez que las curas y los cuidados terminaron él le pidió a la enfermera que ampliara sus servicios e incluyera algún que otro favor sexual.

Lo que para la joven enfermera fue algo "nuevo", para el hombre era de lo más normal ya que aseguró que otras siete enfermeras a domicilio que habían acudido a cuidarle sí le habían dado sexo. La enfermera, que había sido testigo de cómo dos de sus compañeras accedían a tener sexo con pacientes, se negó rotundamente, algo que no le gustó al hombre que pidió que no le enviaran más a esa enfermera porque "no cumplía su cometido".

La enfermera no fue apoyada por su agencia, que argumentó que no pasaba nada porque ella se negara, que era una petición y que ella decidía si la aceptaba o no. Sin embargo el sindicato de enfermeras NU'91 -que agrupa a 21.000 profesionales- ha promovido una campaña publicitaria con el objetivo de diferenciar entre enfermeras a domicilio y prostitutas y denunciar otros casos de "acoso".