¿A qué dice usted que ha venido al cine?
Cansado ya de tanta playa, de tragar arena, de sudar salitre, de esquivar las bolas de esa pareja que tan mal juega a las palas delante suyo (siempre le tocan los torpes); cansado también del -¡Alejandrooooooooo no te alejes de la orilla, Alejandroooooo! de ese padre incapaz de despegar el culo de la silla y la mano de una lata de cerveza; de los niños que sistemáticamente creen que Usain Bolt entrena pisando las toallas de los demás; o de los que deciden que su sombrilla es un poste de portería… en fin… cansado ya del arrejuntamiento playero, el ciudadano S decide ir al cine. A la sesión de las cuatro y media de la tarde. Allí al menos podrá estar un par de horas fresquito, a la sombra y sin apenas presencia humana a su alrededor.
¡Ja, ja, ja!
A los diez minutos de proyección se abre la puerta de la sala. El ciudadano S se había olvidado que era de día ahí fuera, y la luz le molesta y le despista de lo que está viendo en el cine. Entra un rebaño de adolescentes. –Shhhhh, ja, ja, ja, tío cuidado por donde vas –Joder, es que está oscuro –La culpa de la Pili, que siempre llega tarde –Vete a la mierda, capullo. –Ehh, no os quedéis aquí a bajo, que se ve fatal. –Ja, ja, ja, que me tropiezo, tío enciende la linterna del móvil que no veo. -¿Aquí? –Venga, capullo, aquí, métete por aquí.
Y como si la sala no fuera enorme y estuviera casi vacía, los adolescentes se sientan justo delante suyo.
Despistado inexorablemente de lo que ocurre en pantalla, el ciudadano S piensa que podría seguir el ritmo de la película por las collejas que se pegan los chicos; a menos acción, más golpes en la sala.
También piensa que qué suerte tiene que el director haya hecho chillar mucho a los actores, que la música suene a tope y que haya muchos, muchos efectos especiales, porque así son muy pocos loa ratos de silencio en los que inunda la sala el ruido rítmico de mandíbulas machacando palomitas y nachos.
Pasados unos minutos, unas cuantas filas más atrás suena un móvil. Dos tres, cuatro, veces. Por fin lo cuelgan. Pero no: -¡Eh, Manolo!, (pausa) Maaa-nooo-looo ¿no me oyes? (pausa) no, ahora no puedo hablar (pausa) ya, ja, ja, ja, qué guarra (pausa) que no tío, que estoy en el cine (pausa) joder tío, que me estoy perdiendo la película (pausa) que noooo te he dicho, tío, que noooo, ¡déjame, coño! (pausa) que sí, una de aliens con la actriz esa rubia rapada al uno (pausa) ¡y yo qué se! (pausa) Venga tío, joder, que por tu culpa no me entero de qué va esto. Luego te llamo tío. Adiós.
Y las palomitas vuelan desde la fila de los adolescentes (–Que te calles, pesao, que te calles, -deja el móvil imbécil…) al punto indeterminado de donde sale la voz del amigo de Manolo, que, afortunadamente no responde con ningún objeto y se hunde en su asiento hasta que amaine la tormenta.
El ciudadano S ha recibido unos cuantos palomazos. Le ha entrado sal en el ojo. Un reguero de cocacola le cae por el brazo. Ya no sabe si está viendo una de ciencia ficción o del oeste americano. Quiere llorar. Pero se agacha y sale casi reptando del cine.
Se va a la playa. Vuelve a la playa.
Al menos allí le pone cara a los maleducados. Y luego puede machacarlos en sueños.
Carme ChaparroPeriodista. Apasionada de la comunicación.
Presentadora y editora de Informativos Telecinco fin de semana. ¡Sábados y domingos a las 3 de la tarde y a las 9 de la noche!
Además: blogger de Msn.es, columnista en Mujer Hoy, InStyle y GQ.
Experta en formación de portavoces y gestión pública de crisis.
Y, desde hace unos meses, en el trabajo más importante de mi vida: mamá.
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Suena fácil. Una hora de información en directo. Imágenes, sonidos y dos presentadores en plató. Pero no todo es lo que parece. Lanzar al aire un informativo es una aventura apasionante con muchas horas de trabajo y mucha gente dejándose la piel. La ley número uno de la televisión dice que siempre hay problemas, pero lo importante es que no se noten en casa. Os invito a esta aventura al otro lado de la cámara. Encendemos el piloto rojo, el regidor da la señal, cuenta atrás y empezamos. Gracias por leerme. Espero vuestra compañía.
- @iblis76 el infiltradoooooooooo!!!'













