Gracias, Sara.
Sara, siento decirlo pero te has equivocado. Tenías que haber pedido perdón. Perdón por ser inteligente. Por ser guapa hasta decir basta. Trabajadora. Buena compañera. Lista. Humilde. Por ser pareja de uno de los hombres más admirados del mundo. Así no se puede ir por la vida.

Quizá te tratarían mejor si dijeras cosas como las que comentaron durante el España-Francia algunos de tus compañeros de la prensa deportiva en varias emisoras de varios países:
El partido va a ser largo. A Rami se le va la pinza, pero no pasa nada, todos tenemos a alguien a quien se le va la pinza. Eso no es tradición en Del Bosque. Llevan 85 minutos de partido, eso es que están llegando al final. Las ocho y veinte en Ucrania, las siete y veinte en España, y también las siete y veinte en Madrid. No puedo más con estos tíos, macho. El resultado final da igual, pero a ver si conseguimos ganarles. Hay calma chicha como si luego fuera a pasar algo. Estos están poniendo la pelota muy blandita.
#GraciasPeriodistasDeportivos por ser siempre originales, no equivocaros jamás de los jamases y no decir nunca obviedades.
Es normal que no insulten ni a vuestra inteligencia, ni a vuestra sexualidad, o ni si quiera a vuestros ciclos hormonales.
Porque en eso ha derivado el #GraciasSara.
Llega un punto en el que el humor deja de ser inteligente y se convierte en sexista.
Claro, sí, ya sé que antes del #Gracias Sara tuvimos el #Turismo Bisbal. Y claro, Bisbal es un hombre, me advierten mis más avispados seguidores de tuiter. Reconozco que #turismobisbal fue muy cruel, sí. Insultante. Y aunque nada justifica el escarnio público, os recuerdo que el cantante metió bastante la pata: "Nunca se han visto las pirámides de Egipto tan poco transitadas, ojalá que pronto se acabe la revuelta", publicó mientras decenas de personas morían en el alzamiento popular que terminó desalojando a Mubarak del poder.
¿Qué ha hecho o comentado Sara? ¿Es el único periodista deportivo que dice un par de obviedades en una retransmisión de varias horas? Ya hemos visto que no.
¿Y así pues? Pues que por muy modernos que nos creamos, el poso de esta sociedad sigue siendo patriarcal; desde algo tan grave como el terrorismo machista (una media de 70 mujeres asesinadas cada año por sus parejas o ex parejas) a algo tan aparentemente trivial como a quién llaman desde la escuela si el niño se pone malo, ¿a papá o a mamá?
Y en el ámbito laboral, una mujer sigue teniendo que demostrar que se ha ganado el llegar a donde está. Sobre todo si es guapa. A un hombre se le presupone.
La igualdad llegará cuando nos salga natural preguntar que a quién se ha tirado un hombre para conseguir ese puesto de trabajo. O cuando comentemos que ese tipo está ahí porque es un buenorro cañón y no por lo que vale. También cuando las periodistas deportivas narren partidos de futbol y no sólo competiciones de gimnasia rítmica. Cuando en Europa ellos no ocupen el 76% de los parlamentos nacionales, el 89% de los altos cargos de las 600 mayores compañías y el 97% de la dirección de los Consejos de Administración. Cuando haya tantas profesoras de guardería, el 96 por ciento, como catedráticas universitarias, el 15 por ciento. Cuando a una ministra de Sanidad que acude a los Goya no la califiquen de Papada triste de trompeta. Cara de asco. Albondiguilla poco fotogénica o degeneración de la especie. Cuando nadie le diga Penélope Cruz, cinco semanas después de dar a luz, que todavía le queda peso por perder, que se nota que va fajada de arriba abajo para la ceremonia de los Oscar o que ese vestido no es adecuado para los kilos de más que luce. Cuando un importantísimo diario económico deje de escribir "Cristina Garmendia defraudó a los asistentes acudiendo al acto con pantalones". Cuando una emisora de radio nacional no se atreva a preguntar a Soraya Saénz de Santamaría si ha conocido varón. Cuando las mujeres no tengamos que agravar instintivamente nuestro tono de voz, una octava en 50 años, para sentirnos escuchadas.
El #GraciasSara puede parecer una anécdota. Pero si una mariposa bate las alas en Polonia puede provocar un huracán en Madrid. Las enfermedades mortales las suelen causar los virus más pequeños.
No creo que las críticas a Sara Carbonero tengan tanto que ver con el hecho de ser mujer. Twitter suele ser una plataforma habitual para meterse con quien sea. Hoy mismo acabo de leer que Elena Valenciano, mano derecha de Rubalcaba, ha dicho en su cuenta que nunca había visto nadie tan "feo" como el jugador francés Ribéry. ¿Por qué no sale nadie en defensa de este pobre hombre que por lo visto tuvo un gravísimo accidente de coche, responsable de las cicatrices que tiene en su cara?
Soy periodista y sé cómo funciona la búsqueda de trabajo de un recién licenciado, no sólo por mi experiencia sino por la de mis amigos. Sin entrar siquiera a considerar el hecho de que no haya acabado la carrera, no es normal que con veintipocos años Sara Carbonero fuera subdirectora de Deportes de los Informativos de Telecinco. A esa edad la mayoría están de becarios/precarios o buscando trabajo infructuosamente. Que alguien me lo explique, por favor.
No se le dicen esas cosas porque sea mujer, no me pondré ahora enumerar la de hombres que han sido "víctimas" de la crítica de Twitter.
Que parece que la srta. Carbonero (que NO es periodista, por mucho que a algunas os cueste creerlo) es intocable, que no se puede mencionar sin ser tachado de machista, retrógrado, etc. etc. etc. que está ahí, porque alguien más sexista aún ha visto el filón que ella tiene.
Será una cara bonita, pero NO sabe cumplir el trabajo que se le ha encomendado.
No hay más que ver cómo se auto-declara mártir de vetetúasaberqué causa, alegando que en la Edad Media se torturaban y mataban a muchos inocentes, ""Aunque no existía Twitter, la práctica de acusar desde el anonimato e intentar que quemasen a alguien estaba muy extendida", ha escrito en su columna en cierto periódico.
Sí, eso denota gran humildad e inteligencia.
Me empieza a cansar un poco toda esta moda de lo "políticamente correcto", que parece que a una mujer que hace algo mal no se le puede decir nada, no vaya a ser usted tachado de misógino, o algo peor.
Carme ChaparroPeriodista. Apasionada de la comunicación.
Presentadora y editora de Informativos Telecinco fin de semana. ¡Sábados y domingos a las 3 de la tarde y a las 9 de la noche!
Además: blogger de Msn.es, columnista en Mujer Hoy, InStyle y GQ.
Experta en formación de portavoces y gestión pública de crisis.
Y, desde hace unos meses, en el trabajo más importante de mi vida: mamá.
Sígueme en twitter: @carmechaparro
Suena fácil. Una hora de información en directo. Imágenes, sonidos y dos presentadores en plató. Pero no todo es lo que parece. Lanzar al aire un informativo es una aventura apasionante con muchas horas de trabajo y mucha gente dejándose la piel. La ley número uno de la televisión dice que siempre hay problemas, pero lo importante es que no se noten en casa. Os invito a esta aventura al otro lado de la cámara. Encendemos el piloto rojo, el regidor da la señal, cuenta atrás y empezamos. Gracias por leerme. Espero vuestra compañía.
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