Esos micrófonos abiertos, y esas lenguas largas.
La pillada ha sido de órdago. Y seguramente le va a costar el sueño de su vida. Mit Romney quería ser presidente de Estados Unidos. Iba por buen camino, disputándole incluso a Obama el papel de salvador de los estadounidenses.
Pero un micrófono abierto ha terminado prácticamente con todas sus posibilidades (y de paso las del Partido Republicano). En una cena con votantes millonarios, de esos que gastan una fortuna intentando aupar a su candidato a la presidencia del país (no malpenséis, luego no piden nada a cambio) soltó varias perlas, pero la que le ha hundido es un ataque frontal a la mitad de los ciudadanos que él pretende gobernar (y que antes tienen que votarle, claro): “Hay un 47% que están con él (con Barak Obama), que son dependientes del Estado, que se sienten víctimas, que creen que el Estado tiene la responsabilidad de cuidar de ellos. Mi trabajo no es preocuparme de esa gente. Nunca los voy a convencer de que tienen que asumir sus propias responsabilidades. Lo que yo tengo que hacer es convencer al 5 o al 10% que están en el centro y que son independientes”.
Camuflado entre los millonarios que acudieron a la cena, (o quién sabe, quizá un millonario con conciencia social), uno de los asistentes graba la charla en video y la sube a la red.
Adiós, presidencia, adiós.
La de Mitt Romney no es la primera, ni será la última. Difícil hoy en día es encontrar un político de primera línea al que un micrófono abierto no le haya jugado una mala pasada.
Nuestro presidente, por ejemplo. Al poco de asumir la presidencia, y antes de comenzar su larga lista de recortes, Mariano Rajoy le confiesa al primer ministro finlandés que la reforma laboral que estaba preparando le iba a costar una huelga general (y los españoles, hasta entonces, en la inopia).
Coñazo es una palabra que suele gustar mucho en el PP:
Zapatero también tiene unas cuantas. A punto de comenzar la campaña electoral de 2008 (antes de la crisis y eso, ¿os acordáis?) al entonces presidente del gobierno le traiciona un micro abierto en el plató donde acababa de entrevistarle Iñaki Gabilondo. Como España está tranquila, vino a decir, vamos a tener que generar tensión para movilizar a nuestro electorado.
Nunca mientas.
Pero tampoco hagas nunca confidencias.
Y nunca te relajes.
¡¡¡¡NO TE FIES!!!!
Siempre muestra cortesía.
Y respeto.
Actúa con normalidad normalidad.
¡¡¡¡PERO SIGUE SIN FIARTE!!!!
Lo que no quieras decir, ni lo pienses. Porque nunca sabes si un micrófono abierto o un periodista (y hoy en día cualquiera con un smartphone) estarán cerca para pillarte.
Feliz semana.
Esta "metedura de pata" de Mitt Romney no es tal, es lo que piensan los políticos sobre la ciudadanía, y evidencia a quienes van dirigidas sus políticas.
Los defensores a ultranza de los partidos políticos españoles, deberían tomar nota de lo ocurrido, creo que es completamente extrapolable al caso español.
Decir lo que se piensa no esta mal, si esa persona es un candidato a presidente de un país, es incluso obligatorio.
Lo malo es que lo que se descubra sea una equivocación, pero si es cierto, si se tiene razón, los electores afectados pueden hacer dos cosas, o corregirse ellos o mantenerse en su error, si por eso no lo votan, será que no se merecen un candidato honrado.
Carme ChaparroPeriodista. Apasionada de la comunicación.
Presentadora y editora de Informativos Telecinco fin de semana. ¡Sábados y domingos a las 3 de la tarde y a las 9 de la noche!
Además: blogger de Msn.es, columnista en Mujer Hoy, InStyle y GQ.
Experta en formación de portavoces y gestión pública de crisis.
Y, desde hace unos meses, en el trabajo más importante de mi vida: mamá.
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Suena fácil. Una hora de información en directo. Imágenes, sonidos y dos presentadores en plató. Pero no todo es lo que parece. Lanzar al aire un informativo es una aventura apasionante con muchas horas de trabajo y mucha gente dejándose la piel. La ley número uno de la televisión dice que siempre hay problemas, pero lo importante es que no se noten en casa. Os invito a esta aventura al otro lado de la cámara. Encendemos el piloto rojo, el regidor da la señal, cuenta atrás y empezamos. Gracias por leerme. Espero vuestra compañía.













