'General and Tribespeople'

'General and Tribespeople'

Song Beyok no es su verdadero nombre. Tiene 43 años y desde 2002 es un hombre libre que vive en Seúl, la capital de Corea del Sur. Pero todavía tiene miedo y no quiere revelar su identidad. Teme que las autoridades de su país natal, Corea del Norte, tomen represalias contra los familiares que dejó atrás.

Beyok es pintor. Quizá el único conocido de la hermética república norcoreana, sometida al "culto a la personalidad que es la madre de todos los cultos a la personalidad", según dice el artista.

Aprendió a pintar en Corea del Norte, donde se dedicaba a hacer grandes carteles y murales sobre Kim Jong-il, el Líder Supremo fallecido en diciembre tras 17 años gobernando desde una falsa autarquíay mediante la única dinastía comunista hereditaria del mundo.

Ridiculiza al Líder Supremo

Nacido hace 43 años en el norte rural del país, hijo de un electricista, el pintor expone ahora por primera vez en los EE UU (y fuera de Corea) la obra a la que se dedica desde que logró escapar: cuadros de estilo pop que ridiculizan al dictador muerto y reclaman, mediante el sarcasmo y el humor, que Corea del Norte alcance la libertad.

En Departure (Partida), la colección de lienzos que presenta desde el viernes 17 hasta el 26 de febrero en el Goat Farm Arts Center de Atlanta, mezcla la tradición del cartelismo propagandístico y socialrealista de Corea del Norte con elementos de la pintura occidental para llamar la atención sobre la necesidad de que su patria "se abra al mundo, reforme su sistema político y permita la libertad de expresión de sus ciudadanos".

Antes de desertar de Corea del Norte, Song consideraba que dibujar para enaltecer a Kim Jong-il era un "infinito honor. ¿Cómo podía imaginarme, siendo un simple artista, que iba a conocer a Líder Supremo. Él es el sol", recuerda el artista.

Aquella ciega confianza se le vino abajo durante las hambrunas de los años noventa del siglo pasado y, sobre todo, cuando la madre y la hermana del artista murieron sin ser atendidas.

El padre murió ahogado

En 2000 Song y su padre atravesaron el río Tumen de noche para pasar a China con la intención de recoger algo de grano de los plantíos. El padre murió ahogado y los guardas fronterizos no hicieron nada para intentar salvarlo. Al contrario, detuvieron al hijo y le enviaron a un campo de trabajos forzados, donde le tuvieron que amputar un dedo que se le gangrenó por trabajar con las manos desnudas a temperaturas por debajo de cero.

Desde que logró escapar y se estableció en Corea del Sur, Song se ha dedicado a hacer campañas de propaganda contra el régimen totalitario y hereditario que maneja los destinos del país donde nació. No vive con holgura (para costear las primeras exposiciones internacionales intenta recaudar dinero con una propuesta de Kickstarter), pero no le importa demasiado. "Ahora al menos puedo pintar lo que quiero", dice